Los tiburones del tándem

Vamos a lograr ver al Mundo Empujando Limites! La Asociación junto al apoyo de todos ustedes, empresas, entes públicos y privados, prensa y otras asociaciones de todo Latinoamérica vamos a lograr que se generen miles de historias como la nuestra, como la de los hermanos @marquettijuan y Emiliano, y muchas más que les vamos a ir contando.

 Hola somos Juan y Emiliano Marquetti de Juan B. Molina, Provincia de Santa Fe. Nuestra historia comenzó un día sábado cuando en el programa “Puentes de Esperanza” conducido por Betina Bulgheroni. Vimos a Juan y Santi contando su maravillosa vida con su tándem, desde eso momento fue una inspiración para nosotros.

Decir porqué también no probar andar en un tándem. Cuando terminó el programa me animé a escribirle a Juan por messenger para felicitarlo por lo q hacía con Santi, realmente me sentí reflejado  y me emocionó. Mi hermano corre maratones y es integrante de LOS TIBURONES DEL PARANÁ (son personas con y sin discapacidad que nadan) y ver ésto era seguir demostrando que las personas con discapacidad no tienen límites.

Desde ese primer momento Juan fue quien me ayudo y aconsejo que tándem conseguir… Hasta nos  permitió usar su nombre EMPUJANDO LÍMITES. Fue algo tan hermoso el solo hecho de subirnos al tándem y compartir  momentos y lugares con Emi. Gracias Juan y Santi por permitirnos ser parte de  ustedes  y con mucho orgullo llevamos su nombre.

 

    

Todo un día de diversión

21 de febrero de 2019

“… ser padre e hija rodando por ahí disfrutando del sol, aire y música, nos permite reír y solo ser sin necesidad de palabras”. Esta es la historia viene de Chicago, es la de Andrés Balvanera, su hija Valentina y el tandem.

Salir en tándem es algo que hacemos cada primavera, verano y en algunas ocasiones en otoño dependiendo del clima de Chicago.

Valentina es mi inspiración y el motor de mi vida, es feliz y siempre está contenta. En los veranos siempre veía a el resto de los chicos en bicicleta y el tándem nos dio la oportunidad primero de cumplir sus ganas de montar una bicicleta y luego algo mucho más valioso, el tándem es un vehículo que nos lleva mas allá de ser una familia en el espectro del autismo a ser padre e hija rodando por ahí disfrutando del sol, aire y música, nos permite reír y solo ser sin necesidad de palabras.

También Valentina y Andrés probaron otras maneras de pedalear juntos

Valentina fue diagnosticada con autismo a los 18 meses y con forme paso el tiempo nos hacía falta algo, Chicago es una cuidad hermosa con bosques donde salimos a caminar pero el tándem es todo un día de diversión, desde que lo subimos a la camioneta ponemos música, salimos por ahí al centro de la ciudad a rodar tratamos de participar en eventos donde nos ponemos nuestras camisetas de Autism Speaks y somos uno más, paramos a comer y tomar algo y seguimos.

Ahora estamos metidos en medio de la nieve, pero yo sigo en spinning para estar listo para nuestra primera rodada.

El tándem que usamos tiene 3 ruedas lo cual nos da estabilidad ya que Valentina siempre quiere ver hacia adelante y en un tándem tradicional de 2 ruedas corríamos el riesgo de caer, nuestra Terra Trike Rover tándem es un modelo modificado asíncrona esto es que si Valentina pedalea hacia adelante apoya durante la rodada, si no pedalea entonces el piloto hace todo el esfuerzo y sus pedales no se mueven y si pedalea para atrás entonces nada pasa el piloto de nuevo hace todo el esfuerzo, los frenos se controlan desde el timón y los pedales también son especiales para sujetar sus pies y no correr el riesgo de que ella se lastime, todas las modificación las hacen en la tienda, cualquier duda me pueden preguntar.

Aquí les agregamos el link de la tienda donde lo compre en Chicago
https://amlingscycle.com/collections/recumbent-trikes/products/terra-trike-rover-tandem-attachment-1

Santi, te mandamos un abrazo muy fuerte, bendiciones y nos hace muy feliz saber que eres muy feliz!
Juan, para ti no hay palabras mi admiración y respeto eres un grande!!! Te mando un abrazo muy fuerte, sigan con ese trabajo tan lindo, capás que en un futuro podemos hacer un evento internacional.

Valentina y Andrés

Las chicas del tandem

14 de febrero de 2019

Al ser un equipo, entendimos que la comunicación es fundamental… Es muy lindo sentir la alegría de todos al vernos pasar.

Por Anita Martiré

Nuestra experiencia en tándem se remonta a febrero del 2018, casi un año cuando me llego por las redes un vídeo de Empujando Límites de Juan Zemborain.

Me enganche enseguida con su historia y lo que más me movilizó fue encontrar una actividad divertida y al aire libre que pudiera compartir con mi hija Martina, en donde las dos disfrutamos a la par.

Martina es mi sexta hija. Ella es una personita alegre y entusiasta. Además de estar en plena etapa de confrontación adolescente, tiene Síndrome de Down. Pasamos bastante tiempo juntas y poder encontrar alguna actividad distinta para hacer me pareció oportuna.

Una opción saludable donde las dos seamos protagonistas y nos necesitamos la una de la otra para avanzar.

Enseguida me compré la bici tándem, la acondicione y a la semana estábamos subidas con Martu (Cuqui ♥).

Al principio, andábamos x el barrio, despacio para ver cómo nos iba.

Una de esas veces Cuqui se bajo de la bici andando! Así que tome conciencia de que debía ir preparándola cómo con otras situaciones nuevas. Para que ella pudiera ir sintiendo confianza y afianzarse en el pedaleo y en cómo hacer para frenar, que hacer al doblar o al querer detenernos.

Al ser un equipo, entendimos que la comunicación es fundamental, por eso yo que soy la guía, indico con la mano y le adelanto a Cuqui que vamos a hacer. Si es doblar a la derecha o frenar en una bocacalle; o simplemente pedirle que pedalee más fuerte en una subida. Le converso, le toca la mano, le digo que la quiero y ella me dice mucho, mucho…

Nuestros trayectos fueron más extensos y frecuentes con el tiempo, a medida q íbamos ganando seguridad en la calle.

Hoy salimos todos los días, vamos al club en tándem y volvemos. Salimos por el barrio, por el Bajo de San Isidro. Vivimos en Beccar así que todavía hay lugares donde se puede transitar.

Hacemos 5km x día, esa es la distancia más larga que hemos hecho. Descansamos en el medio, paramos a tomar un helado o una bebida fresca. Y después pegamos la vuelta.

Disfruto escuchar cuando se tienta al pedalear a mayor velocidad, o en las barrancas abajo cuando el viento nos da de lleno en nuestras caras. Cuqui saluda a todos los ciclistas que nos cruzamos por el camino. Es muy lindo sentir la alegría de todos al vernos pasar.

Otro aporte fue armarnos una rutina para que pudiéramos cumplirla durante el año. En invierno salíamos los fines de semana y otro día más por semana. Ahora en vacaciones salimos todos los días. Ya está incorporado en nuestra vida!

Si tuviera que compartir un aprendizaje, les diría: disfruten del camino! Pedaleen más despacio si están cansados, observen el paisaje cotidiano desde otra perspectiva, y no se detengan! Pedaleando juntas nos descubrimos compañeras, nos reímos de nosotras, nos alentamos y también hacemos silencio para que el cansancio no nos permita dejar de pedalear.

Gracias Juan x tu ejemplo. Gracias Cuqui x regalarme esos ratos tan divertidos en nuestra tándem roja.

Los siete Lagos

7 de febrero de 2019

Esta es la emocionante historia de Andrea y Valentino Tavella, y como un sueño difícil de cumplir con un tandem y mucho coraje se pudo hacer realidad.

Había una vez………No………Una vez no, muchas veces, muchos intentos, algunos con resultados positivos y otros no tanto, pero siempre intentándolo.

Mi nombre es Andrea, y soy la mamá de Valentino, y junto con su papá Aníbal solemos irnos de vacaciones en carpa hacia el sur, más específicamente hacia Neuquén. Como a ellos les gusta más el mar, nos vamos turnando, algunos veranos al sur, otros al mar.

Valentino fue diagnosticado a los dos años y medio con TEA (Trastorno del espectro Autista), una patología crónica, cuyo tratamiento es multidisciplinario, basado principalmente en la estimulación continua de varias áreas.

Hace tres años viajamos a San Martín de los Andes, y como es muy común solemos hablar con la gente que acampa alrededor. En esa oportunidad tres jóvenes habían alquilado unas bicicletas y se disponían a hacer la ruta de los Siete Lagos desde San Martín de los Andes para luego entregarlas en Villa La Angostura, trasladándose con un carro en cada bici en la que llevaban la carpa y todo lo necesario para comer y dormir.

Después de conversar con ellos, volví diciendo: “yo lo tengo que hacer algún día”.

Hace dos años fue el cumple de Valen. Siempre se nos presenta la dificultad, como papás, de qué regalarle sabiendo que sus intereses son escasos.

Conocíamos a Juan y a Santi y sabíamos de la adquisición del tándem. Valen andaba en bici, pero solo con rueditas, al intentar sin ellas saltaba de la bici cuando veía que perdía el equilibrio.

Después de analizarlo, llamamos a Juan y le preguntamos dónde había comprado el tándem. Nos indicó, y sus palabras fueron: “es el mejor regalo que le vas a hacer”. Más me convenció, y con Aníbal fuimos para allá a encargarla, para luego comprarla.

Así empezaron nuestras salidas, primero por el barrio, para luego largarnos por otros lugares. La primera salida larga que hicimos fue, la marea azul, un dos de abril. Fue tan emocionante que los tres volvimos temblando, yo quería contarle a todo el mundo lo que había logrado con Valen, mientras Aníbal nos hacía el apoyo desde la camioneta.

El año pasado ya me había decidido, nos tocaba ir al sur, y esta vez con la bici. Tenía que hacer la ruta, pero no sola como lo había pensado aquella vez, sino con Valen.

El primer problema que se nos presentó, fue cómo trasladarla, teníamos un auto chico y el tándem mide 2,10 mts. No podíamos. Todo el año pensando y trabajando duro para poder cambiarlo y así fue!! Pudimos hacerlo!!.

Después de lograrlo, tuvimos que armar un dispositivo para llevarla en el techo. Para lo cual Aníbal lo diseñó y la llevamos.

El 12 de enero salimos los tres y el tándem, que ya forma parte de la familia, para La Angostura.

Al día siguiente de llegar, descansar y armar la carpa empezó nuestro recorrido. Si bien hay tramos en la ruta que son peligrosos por las curvas, subidas y contra curvas que tiene, les puedo asegurar que fue maravilloso.  Poder compartir esta actividad con mi hijo es algo difícil de describir, a pesar que en distintos tramos lo hice bajar por el tránsito que por ahí circula, es emocionante escucharlo describir lo que ve mientras pedalea.

No les voy a decir que fue simple, desde los preparativos, hasta llegar a pedalear desde Villa La Angostura hasta el Lago Falkner, pero poder compartir esto en familia, parar y ver esos paisajes espectaculares que se presentan, disfrutar de esos lagos entre montañas, el silencio de la naturaleza, almorzar, sacar fotos, cruzarnos con gente que también recorría la ruta en bici y que sin conocernos nos daba ánimo y nos decía: “fuerza”, es incomparable. No importaba la cantidad de kilómetros, ni el tiempo, solo importaba lograrlo y disfrutarlo

Incorporar el tándem, fue incorporar otra actividad para poder compartir con Valentino, eso fue para nosotros lo más importante.

Volvimos muy felices!!!! Ahora a programar la próxima aventura en tándem!!!!!!!!!