14 de febrero de 2019

Al ser un equipo, entendimos que la comunicación es fundamental… Es muy lindo sentir la alegría de todos al vernos pasar.

Por Anita Martiré

Nuestra experiencia en tándem se remonta a febrero del 2018, casi un año cuando me llego por las redes un vídeo de Empujando Límites de Juan Zemborain.

Me enganche enseguida con su historia y lo que más me movilizó fue encontrar una actividad divertida y al aire libre que pudiera compartir con mi hija Martina, en donde las dos disfrutamos a la par.

Martina es mi sexta hija. Ella es una personita alegre y entusiasta. Además de estar en plena etapa de confrontación adolescente, tiene Síndrome de Down. Pasamos bastante tiempo juntas y poder encontrar alguna actividad distinta para hacer me pareció oportuna.

Una opción saludable donde las dos seamos protagonistas y nos necesitamos la una de la otra para avanzar.

Enseguida me compré la bici tándem, la acondicione y a la semana estábamos subidas con Martu (Cuqui ♥).

Al principio, andábamos x el barrio, despacio para ver cómo nos iba.

Una de esas veces Cuqui se bajo de la bici andando! Así que tome conciencia de que debía ir preparándola cómo con otras situaciones nuevas. Para que ella pudiera ir sintiendo confianza y afianzarse en el pedaleo y en cómo hacer para frenar, que hacer al doblar o al querer detenernos.

Al ser un equipo, entendimos que la comunicación es fundamental, por eso yo que soy la guía, indico con la mano y le adelanto a Cuqui que vamos a hacer. Si es doblar a la derecha o frenar en una bocacalle; o simplemente pedirle que pedalee más fuerte en una subida. Le converso, le toca la mano, le digo que la quiero y ella me dice mucho, mucho…

Nuestros trayectos fueron más extensos y frecuentes con el tiempo, a medida q íbamos ganando seguridad en la calle.

Hoy salimos todos los días, vamos al club en tándem y volvemos. Salimos por el barrio, por el Bajo de San Isidro. Vivimos en Beccar así que todavía hay lugares donde se puede transitar.

Hacemos 5km x día, esa es la distancia más larga que hemos hecho. Descansamos en el medio, paramos a tomar un helado o una bebida fresca. Y después pegamos la vuelta.

Disfruto escuchar cuando se tienta al pedalear a mayor velocidad, o en las barrancas abajo cuando el viento nos da de lleno en nuestras caras. Cuqui saluda a todos los ciclistas que nos cruzamos por el camino. Es muy lindo sentir la alegría de todos al vernos pasar.

Otro aporte fue armarnos una rutina para que pudiéramos cumplirla durante el año. En invierno salíamos los fines de semana y otro día más por semana. Ahora en vacaciones salimos todos los días. Ya está incorporado en nuestra vida!

Si tuviera que compartir un aprendizaje, les diría: disfruten del camino! Pedaleen más despacio si están cansados, observen el paisaje cotidiano desde otra perspectiva, y no se detengan! Pedaleando juntas nos descubrimos compañeras, nos reímos de nosotras, nos alentamos y también hacemos silencio para que el cansancio no nos permita dejar de pedalear.

Gracias Juan x tu ejemplo. Gracias Cuqui x regalarme esos ratos tan divertidos en nuestra tándem roja.